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Cuando escuchamos comentarios de parte de trabajadores de dependencias del Gobierno o de los Ayuntamientos, nos parece increíble que en pleno siglo 21 haya funcionarios que normalmente son de tercera o cuarta categoría, porque dicen que son más bravos los tenejales que la cal, con actitudes que de tan prepotentes, altaneras, groseras y humillantes, pareciera que corresponden a personas ignorantes, y no a gente preparada y profesional que son los que deben ocupar esos puestos.
Esto viene a cuento porque hay una funcionaria segundona o tercerona o sabe Dios de qué nivel sea, pero de que es brava y con todas las características mencionadas, lo es. Se trata de una contadora que lo único que cuenta son los billetes que se ‘clava’ inescrupulosamente de la dependencia, de nombre CECILIA GONZÁLEZ PÉREZ, de una dirección que se llama Beneficencia Pública. Esta funcionaria, que no funciona más que para su propio beneficio, odia a los trabajadores sindicalizados y a los pobres que desfilan por ese lugar en busca de apoyo para sus medicinas que nunca, jamás reciben la ayuda, porque la Doña tiene la habilidad de tener comprados a dos de los integrantes de la Junta de Gobierno, gastándose el poco dinero en darles lo que le piden para tenerlos ‘maiceados’, como se dice cuando le tapan la boca a alguien con dinero para tenerlos calladitos para que se vean más bonitos, o sea que a Miguel Divildox que va en su calidad de Jefe de Comisario de la Contraloría le da 25 mil pesos mensuales en medicamentos, y a Leonor González también Comisaria de la Contraloría que también la tiene comiendo en su mano, pero para la gente humilde nunca hay ningún tipo de apoyo.
Esta mujer se financió con dinero de la dependencia una maestría que le costó al Gobierno 5 mil pesos quincenales y que duró desde la segunda quincena de septiembre de 2005 a la primera quincena de septiembre del 2011, o sea ¡Todo el sexenio!. Y también se sabe que el costo de su despensa, de los celulares de ella y de sus hijos y de muchas chucherías más, han sido con cargo al erario público, también durante todo el sexenio. ¡Ah! pero seguramente Dios le perdona esos pecadillos porque siendo la Tesorera de la Iglesia del Carmen también carga para allá con los apoyos que les corresponden a la gente pobre que inútilmente llegan a esa dependencia que nomás tiene el nombre, pero de beneficencia no tiene nada.
Quien llega a ver a esta señora Cecilia González pidiendo la limosna en la iglesia se da cuenta que se siente la madre Teresa de Calcuta y detrás de ella con otro canastito al Peloncito Miguel Divildox quien también se cree San Antonio por pelón ¡Aguas con las limosnas! Pobres curas ni saben a quién se las confían… las limosnas, aclarando. Total que aparte de ser una hija de la guayaba con la gente es de las persignadas que se golpean el pecho para que se les tenga confianza, pero ¿quién puede tener confianza en quien traiciona hasta a quien la puso en ese puesto?, ya que doña Cecy apoyó descaradamente a doña Martha Elena al grado de hasta acompañarla a México porque ya le habían prometido la Dirección de Ingresos del Gobierno del Estado, a sabiendas de que sus benefactores apoyaban a Roberto Sandoval, pero seguramente la doña tiene la habilidad de saber meterse, como se dice comúnmente, porque ahí está haciendo todo lo posible por ganarse la confianza del nuevo titular de la dependencia quien debe tener mucho cuidado con esta anaconda porque se jacta de haber corrido ya a dos directores y a varios trabajadores con sus intrigas y sus manipulaciones perversas. ¿Y la Contraloría del Estado? ¿Nomás sirve para andar hostigando trabajadores? ¿Y el Órgano de Fiscalización? ¡On taaan! De no creerse, ¿verdad?.